Trastornos de la conducta alimentaria

Tener una conducta alterada en los hábitos de alimentación y mucho sufrimiento

¿Qué son los trastornos de la conducta alimentaria?

Los problemas en relación la conducta alimenticia están al orden del día. Lo están en gran parte debido a la presión estética de la sociedad actual, apoyada por la transmisión de mensajes poco contrastados en las redes sociales sobre dietas, hábitos alimentarios o modelos estéticos más valorados y más aceptados, que impactan directamente en la imagen colectiva sobre la forma adecuada de ser y parecer. Esta presión alimenta las inseguridades y el malestar sobre el propio cuerpo y coloca a las personas vulnerables y con experiencias de alto estrés en el pasado o presente en una situación de riesgo a padecer un trastorno de la conducta alimentaria.

Los trastornos de la conducta alimentaria son un grupo de entidades patológicas que se caracterizan por alteraciones específicas y graves en la ingesta de los alimentos y que tienen como origen un malestar psíquico.  Las personas que presentan estas alteraciones tienen patrones distorsionados en el acto de comer no relacionados con la necesidad biológica de nutrirse. La relación que se tiene con la comida acaba provocando gran sufrimiento y conduciendo a complicaciones físicas y psiquiátricas graves afectando a todo el desarrollo psicosocial.

Los trastornos de la conducta alimentaria son más frecuentes en mujeres y, generalmente, se inician durante la adolescencia o juventud temprana, aunque se dan también en la infancia y en la edad adulta.

Los trastornos de la conducta alimentaria más comunes son la Anorexia Nerviosa, la Bulimia Nerviosa y los Trastornos de la conducta alimentaria no especificados. Estos últimos son los más comunes y codifican los trastornos que no cumplen los criterios para uno específico.

En las últimas décadas ha habido un incremento significativo de los trastornos de la conducta alimentaria en el mundo, impactando de lleno en la salud pública.

Tipos de trastornos de la conducta alimentaria más comunes

Anorexia nerviosa

Se caracteriza por un patrón de conducta restrictivo en relación a las necesidades que conduce a un peso significativamente bajo. Además, existe un miedo intenso a ganar peso. Por último, se da una alteración en la forma en la que se percibe uno mismo, no pudiendo reconocer el bajo peso.

Bulimia nerviosa

Se caracteriza por episodios recurrentes de atracones (ingesta superior a la común en un tiempo determinado). Además de comportamientos compensatorios inapropiados y recurrentes para evitar aumentar el peso.

Qué es un atracón?
Por un lado, lo que se consideraría un atracón en un contexto normal no lo sería por ejemplo en una fiesta. Además pueden producirse en lugares diferentes, por ejemplo empezar en un restaurante y terminar en casa. No se lo considera a "ir picando" durante el día. Generalmente se comen alimentos dulces y de alto contenido calórico. Se realizan en general a escondidas.

Trastorno de la conducta alimentaria no especificados

Esta categoría se refiere a los trastornos de la conducta alimentaria que no cumplen los criterios para ninguno de los trastornos específicos reconocidos. Para el diagnóstico se debe tomar en cuenta que debe existir una relevancia clínica en la sintomatología y especificar cuál de los criterios de anorexia nerviosa o bulimia nerviosa no se cumple. En caso no se reciba tratamiento, es probable  que se acaben cumpliendo todos los criterios. Según los datos se trata del trastorno más común entre los diagnósticos clínicos, siendo de un 60%. 

  1. Anorexia nerviosa atípica: Se cumplen los criterios de anorexia nerviosa, excepto que el peso está dentro del intervalo común.
  2. Bulimia nerviosa atípica: Se cumplen los criterios de bulimia nerviosa excepto que hay menos atracones y conductas compensatorias.

Cómo saber si se sufre un trastorno de la conducta alimentaria

Hay una serie de factores que pueden llevar a identificar la necesidad de iniciar un tratamiento para evaluar y tratar los problemas con la conducta alimentaria. Para el diagnóstico siempre será necesario la evaluación por parte de un/a profesional clínico o sanitario. Entre los signos y síntomas más comunes podemos encontrar:

Signos y síntomas físicos en los trastornos de la conducta alimentaria

  • Pérdida de peso sin enfermedad o trastorno previo
  • Amenorrea inexplicable
  • Molestias en el aparato digestivo
  • Sensación de frío excesivo
  • Mareos, cansancio, falta de energía
  • Dolor de cabeza

Signos y síntomas psicológicos en los trastornos de la conducta alimentaria

  • Comparación constante con el aspecto físico de otras personas
  • Quejas sobre el propio aspecto físico
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Impulsividad
  • Irritabilidad
  • Preocupación excesiva por el fracaso
  • Inseguridad sobre el futuro

Signos y síntomas conductuales en los trastornos de la conducta alimentaria

  • Actitudes de aislamiento: dejar de salir con amigos
  • Aumentar las horas de estudio u otras actividades productivas
  • Cambio de hábitos en relación a la comida
  • Aumentar las horas de actividad física
  • Controlar el peso o no mirarse al espejo

Los trastornos de la conducta alimentaria en la adolescencia

La aparición de los trastornos de la conducta alimentaria es mayor en la adolescencia, ya que es una etapa de gran vulnerabilidad por la falta de madurez psicológica y biológica y la búsqueda de pertenecer en la sociedad e identificarse con una identidad con la que presentarse al mundo.

Una gran parte de los adolescentes que sufre de estos trastornos no consulta directamente por ello, ya que no hay consciencia de enfermedad ni motivación para cambiar. Muchas veces son detectados por sus padres, madres, profesores/as o amigos/as. Es común ver cómo sí se consulta a otros médicos como los generales, nutricionistas o ginecólogos.

Entre los problemas psicológicos más comunes en esta etapa y relacionados con el sufrimiento de un trastorno alimentario se encuentra el aislamiento social, los conflictos familiares, les dificultades para fortalecer el autoconcepto y la autoestima, la dificultad en adquirir la autonomía necesaria para continuar el desarrollo y la capacidad para intimar en las relaciones, interfiriendo en el desarrollo propio de esta etapa.

Causas probables de los trastornos de la conducta alimentaria

El origen de los trastornos de la conducta alimentaria no se ha podido determinar hasta el momento. Existen personas que tienen preocupaciones por su figura y hacen dieta, pero no presentan trastornos. La probabilidad de desarrollar un trastorno de conducta alimentaria se asocia con la presencia de un número de factores de riesgo relacionados con la cultura, la familia y la persona.

  • Factores genéticos/biológicos: se conoce el papel importante del hipotálamo en los mecanismos de control sobre el apetito y la saciedad, lo cual puede que esté desempeñando un papel importante.
  • Factores psicológicos: el tipo de personalidad, el estilo parental y el funcionamiento familiar son factores importantes en el desarrollo del trastorno. Algunas investigaciones determinan que el miedo y las demandas de la madurez, un sentido de ineficacia personal o el miedo a perder el control hacen que el peso se convierta en el único aspecto de la vida de la persona que siente que puede controlar.
  • Factores socioculturales: se han identificado factores culturales y ambientales que pueden tener un papel importante en la génesis de las alteraciones, ya que se sabe que estos trastornos son más comunes en países industrializados que en los países en desarrollo. El hecho de que las familias ya no comen juntas, la presión social sobre los modelos estéticos especialmente a través de los medios digitales y de comunicación son claramente factores de riesgo.
  • Acontecimientos vitales estresantes: una situación vital importante como el fallecimiento de una persona muy próxima, abuso sexual, conflictos y separaciones familiares, cambios de colegio o mudanzas, presión académica, enfermedades médicas, entre otros.

Tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria

El tratamiento para los problemas y trastornos de la conducta alimentaria deben ser administrados por profesionales de la salud mental.  Después de la evaluación y el diagnóstico de un trastorno se determina el tratamiento más adecuado. En función de la gravedad de la sintomatología se requerirá un recurso diferente: ingreso en un hospital, hospital de día, recurso ambulatorio o psicoterapia en centro privado. En cualquier caso, el tratamiento siempre debe ser interdisciplinario, ya que se debe atender a la rehabilitación nutricional, la rehabilitación física y la rehabilitación psicológica.

Generalmente, los tratamientos combinan:

  1. Psicoterapia: a través de la cual se pretende modificar los hábitos en relación la comida o conductas compensatorias, cambiar los pensamientos irracionales relacionados, explorar la función del síntoma y favorecer la construcción de estrategias emocionales más adecuadas.
  2. Psicoeducación: esta intervención se puede combinar con la psicoterapia, con el objetivo de ofrecer la información necesaria tanto a las personas con las problemáticas como su familia, para poder compartir el conocimiento sobre el tratamiento que se puede prolongar un tiempo.
  3. Apoyo médico para enfermedades relacionadas con los trastornos de conducta alimentaria graves, así como el apoyo psiquiátrico en el caso sea necesaria la administración de fármacos.
Si te encuentras viviendo alguno de estos problemas, te acompañaré a lidiar con ellos para dejar de sentir malestar.
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Preguntas frecuentes sobre trastornos de la conducta alimentaria

1¿Cómo apoyar a alguien con un trastorno de conducta alimentario?
Es común encontrarse con problemas para ayudar a una persona con problemas en la relación con la comida. La vulnerabilidad e inseguridad que siente una persona con problemas en la conducta alimentaria provoca que se tenga que proteger de cualquier fuente de amenaza externa, lo que hace que las demás personas les sea difícil poder apoyarlas. En caso la persona esté ya en tratamiento y un poco abierta a dejarse ayudar, es importante explicitar la importancia y el valor que tiene para ti como persona, que evites controlarla (incluso lo que come), confiar en que está en tratamiento y que podrá recuperarse, ofrecer escucha y afecto, no obligar a comer, no hacer comentarios físicos o juiciosos sobre otras personas.
2¿Qué no decirle a una persona que tiene un trastorno de la conducta alimentaria?
La vulnerabilidad e inseguridad de las personas que padecen un trastorno de la conducta alimentaria hace que algunos comentarios puedan tener un gran impacto negativo en un su estado de ánimo. Ante el desconocimiento de los trastornos relacionados, es importante no caer en banalizar el problema, ni culpar a la persona ni responsabilizarla. Por lo tanto, hay que valorar no decir cosas como: “no parece que tengas un trastorno alimenticio”, “estás haciendo que lo pase mal”, “solo tienes que comer”, “comer es maravilloso, cómo puede no gustarte”, “no veas como come este”, “qué bien te estás quedando”, entre otras.

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