Terapia perinatal y crianza respetuosa

Sentir malestar psicológico y emocional en el camino hacia la maternidad y la paternidad

¿Qué es la terapia perinatal?

La terapia perinatal es la intervención psicológica que se realiza desde el deseo de convertirse en padres y madres hasta el posparto. Se trata de una etapa vital de fuerte impacto en la vida de los futuros papás, mamás y de sus familias, ya que supone vivir cambios en la estructura familiar y dinámica de pareja, y también experimentar cambios a nivel psicológico y emocional.

Especialmente en las mujeres, la situación de concepción, embarazo, parto y posparto requiere de una atención y cuidado especial, ya que la experiencia de convertirse en mamá, se encuentra atravesada por la historia personal, la personalidad, la vida de la pareja, la vida familiar y social. También en el proceso de convertirse en papá se dan estos procesos de cambio que impactan a nivel emocional y psicológico y que es importante tener en cuenta para que toda la familia pueda disfrutar del momento y disminuir el estrés y el malestar. El acompañamiento de la psicóloga perinatal se basa en ofrecer información relevante y acompañar a nivel psicoemocional todos los procesos profundos esta etapa vital. Este soporte fortalece el afrontamiento de la futura crianza con mayores y mejores recursos personales.

La psicología perinatal se ha extendido mucho en las últimas décadas, fruto de las investigaciones relacionadas con los efectos nocivos de las separaciones precoces de neonatos de sus mamás, y que han promovido la introducción de conceptos como las interacciones precoces, el apego, la díada mamá-bebé o la vulnerabilidad maternal. Estos estudios han fomentado nuevas prácticas en los hospitales en la atención al parto y el acompañamiento durante el embarazo, el parto y el posparto. Además, las dificultades actuales en la concepción han exigido de disponer de profesionales especializados en los sistemas de fecundación artificial y acompañamiento a estos procesos.

Por lo tanto, la psicología perinatal atiende a un conjunto de procesos que se dan en el crecimiento de una familia más allá del acontecimiento biológico por el cual una mujer da a luz a un niño o niña.

Terapia perinatal y la reproducción asistida

Generalmente, en el momento de iniciar un tratamiento asistido para ser mamá o papá ya ha habido un tiempo de intentos que no han dado frutos. Este tiempo supone un nivel de estrés alto por las expectativas y continuas frustraciones en el proceso. Esta situación hace necesario que la pareja se adapte a la nueva realidad y tome decisiones sobre cómo hacer posible el proyecto de vida que desean. Esta adaptación implica aceptar, hacer duelos y mantener la fortaleza para probar alternativas de concepción. Estos procesos promueven emociones y sentimientos que pueden hacer desbordar a nivel personal y también afectar a la pareja. El miedo a no lograr la paternidad o la maternidad, la culpa, la decepción y la tristeza son comunes en este momento.

Terapia perinatal en la decisión y la concepción

Para que un embarazo tenga lugar, la motivación y el deseo para ser mamá o papá debe superar a la de no serlo. La pareja debe estar de acuerdo en tener un hijo/a, y, como la mamá monoparental deben evaluar los recursos personales y materiales con los que cuentan para iniciar el proceso de concepción y luego el de crianza. En el proceso y en la toma de decisión ya se empieza a desarrollar el vínculo prenatal que llevará a representaciones mentales hasta que tenga lugar el nacimiento, momento en que la realidad confrontará a las ideas preconcebidas. 

Terapia perinatal el embarazo

El embarazo se trata de un período de alta sensibilidad psicológica, así como un momento de potencial estrés. Los sentimientos, las emociones, los conflictos, los recuerdos y los temores suben a la superficie con mayor facilidad. Esto implica que si hay situaciones conflictivas  con los propios padres o madres, o si ha habido privación materna durante la infancia, pueda darse mayor dificultad para identificarse como madre, por ejemplo. También ocurre que la madre experimenta generalmente emociones más intensas, requiriendo más apoyo por parte de quienes la rodean. Por esto es importante que el/la compañero/a esté disponible para poder ofrecer soporte, lo que puede también significar disponer de una fortaleza emocional que ante los cambios también para el padre (o madre), a veces puede ser difícil de tener.

Otro de los problemas comunes es la ansiedad por los miedos que puedan aparecer a lo largo de los 9 meses, o por el miedo al parto. Son comunes las pesadillas en que no se encuentra al bebé o que algo malo pueda suceder. En el proceso se debe asegurar que la madre esté con la mínima presión o estrés, para poder poner toda la energía en crear vida en su cuerpo y estar psicológica y emocionalmente preparada para el nacimiento y el posparto.

Terapia perinatal en el posparto: la depresión posparto

En este período la tasa de depresión se encuentra entre un 12% y un 16%, siendo más de un 50% mujeres que ya habían padecido depresión durante el embarazo.  Entre los hombres también se ha hallado una tasa de entre 2% i 10% después del año del nacimiento, consecuencia del nacimiento y el impacto en la pareja.

Los principales síntomas son ansiedad grave, ataques de pánico, llanto espontáneo, desinterés por el bebé, insomnio, sentimiento de culpa. A causa de la imposibilidad de conectar con el bebé, pueden aparecer alteraciones en el establecimiento del vínculo afectivo entre madre e hijo. Puede también existir ideas suicidas, pensamientos obsesivos de violencia contra el niño, falta de capacidad de concentración y agitación psicomotriz.

Es importante diferenciar la depresión posparto de:

Baby Blues

La tristeza posparto o también llamada «baby blues» se caracteriza por una serie de síntomas leves de tristeza, sensación de incapacidad, insomnio, preocupación excesiva y tendencia a llorar sin razón aparente. Estos síntomas pueden estar presentes hasta las dos semanas posparto y van desapareciendo sin necesidad de tratamiento. La tristeza posparto es relativamente común.

Psicosis posparto

La psicosis postparto se caracteriza por una tristeza intensa con labilidad emocional grave e incluye al menos una de las siguientes manifestaciones clínicas: ideación delirante, desorganización del habla, alucinaciones, comportamiento disociativo o catatonia. La sintomatología de la psicosis es más grave que la depresión posparto. 

Cambios emocionales y psicopatología en el embarazo

Los importantes cambios emocionales en el camino a la maternidad provocan que las mujeres estén más vulnerables a episodios depresivos, de ansiedad o incluso al abuso de sustancias.

Depresión perinatal (prenatal y posparto)

Se estima que entre un 5% y un 13% de las mujeres padece depresión durante o después del embarazo. Entre las causas se encuentra la vulnerabilidad emocional en la que quedan inmersas o el aumento de demandas médicas y sociales que van apareciendo. Se ha demostrado que los episodios previos en la madre de depresión pueden ser un factor de riesgo importante. Los factores protectores ante esta situación son sin duda cómo la pareja transita hacia la paternidad (o maternidad), cómo se reconocen los nuevos roles y la movilización del apoyo y ayuda en el entorno. En la etapa de postparto aumenta la tasa hasta el 16% en las madres, y también se encuentra en padres después del nacimiento entre el 2 y 10%.

Ansiedad perinatal

La sintomatología ansiosa es frecuente en mujeres embarazadas pudiendo incluso ser incapacitante. En el período postparto, aunque también presente, tiende a disminuir. La forma más común es la agorafobia (14%). Los principales miedos son la pérdida del feto, el parto o las posibles malformaciones, y son más comunes en mujeres y hombres que han vivido alguna pérdida perinatal previa o con problemas de fertilidad.

Alteraciones alimentación e imagen corporal perinatal

Algunas mujeres comunican su preocupación por el peso y la silueta. En mujeres con historia de alteraciones de la alimentación es una situación de riesgo que puede provocar conductas compensatorias que perjudiquen el desarrollo del embarazo.

Terapia para padres y madres: la crianza respetuosa

La maternidad y la paternidad es un reto vital en mayúsculas. Convertirse en referente, guía y protector de nuestros hijos es la responsabilidad probablemente más importante de una vida.

Las investigaciones sobre el impacto de la parentalidad en el bienestar psicológico, emocional y social de los hijos e hijas, ha hecho que se destinen esfuerzos en definir buenas prácticas en la crianza y en la educación para evitar problemas en el desarrollo psicoemocional y en su salud mental. Estas prácticas se orientan a establecer un tipo de relación con los hijos e hijas que fomente la autonomía y la responsabilidad a partir de fomentar un espacio relacional de respeto en el que no se apliquen intervenciones autoritarias y tampoco excesivamente permisivas, respetando la individualidad y estableciendo la contención y seguridad necesarias para crecer libremente. A esta forma de parentalidad se le ha llamado crianza positiva, y aboga por que el niño y la niña tomen parte de algunas decisiones en su desarrollo teniendo en cuenta qué es adecuado para su edad y su contexto familiar.

Para poder hacer efectiva estas prácticas positivas en la parentalidad, es importante que padres y madres puedan disponer de información sobre crianza positiva, aprendan a la autorregularse a nivel emocional, y también puedan identificar sus dificultades en establecer un vínculo protector y seguro con sus hijos e hijas. Las dificultades tienen origen en la propia experiencia infantil. Por ello, es interesante poder hacer una revisión sobre el impacto del modelo de crianza y educación que ellos recibieron, sobre las personas que influyeron en su desarrollo, sobre las situaciones significativas que impactaron de lleno en la forma en la que son padres y madres.

La terapia para adultos o terapia de pareja puede servir para hacer esta revisión e identificar si es necesario hacer un trabajo profundo para deshacerse de las dificultades que se encuentran en la acción parental, aprender a autorregularse, y poder establecer un vínculo seguro con los hijos e hijas que les permita un crecimiento provisto de amor, confianza, respeto, necesario para convertirse en personas adultas capaces y autónomas.

Si te encuentras viviendo esta situación, te acompañaré a lidiar con ella para dejar de sentir malestar.
Puedes pedir cita aquí.

Preguntas frecuentes sobre terapia perinatal y crianza

1¿Cuándo consultar a una psicóloga perinatal?
Es importante pedir ayuda cuando la ansiedad sea intensa y duradera, sin poder sentir que puedes controlarla, cuando sientas mucha soledad y/o tristeza. Las personas que están a tu alrededor pueden acompañarte, pero cuando te das cuenta que no es suficiente su soporte, es importante que pidas ayuda profesional, ya que con las semanas, pueden empeorar los síntomas.
2¿Cómo sé si estoy viviendo la tristeza posparto o se trata de una depresión?
El denominado Baby Blues puede durar entre 1 o 2 semanas después del nacimiento. En cambio, la depresión posparto puede aparecer muchas semanas después y no aparece únicamente en forma de tristeza, sino que acostumbra a ser acompañada por ansiedad.
3¿Cómo hacer una crianza respectuosa?
Lo que define la crianza respetuosa es la voluntad de facilitar a los niños y niñas un desarrollo libre de normas que limiten su expresión natural, a través de la comprensión de sus necesidades y una contención respetuosa que facilite la estructura necesaria para crecer y ganar autonomía.

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