Problemas relacionales

No poder fluir o disfrutar las relaciones con los demás

Qué son los problemas relacionales

Se trata de las dificultades en la interacción con otras personas que comprometen el desarrollo en cualquier ámbito de la vida. Esto pasa porque como personas necesitamos del resto para poder crecer y evolucionar. De hecho, el ser humano no puede hacerse por sí mismo, es necesario estar en contacto con los demás. Es por esto que continuamente en nuestro interior está la búsqueda de los otros.

A este tipo de relaciones les llamamos relaciones interpersonales, y se fundamentan por la reciprocidad de las personas que participan en la relación. La reciprocidad implica un intercambio entre los miembros de la relación, una comunicación verbal y no verbal constante en la que impacta la subjetividad de cada persona. Así es como aparecen las dificultades en las relaciones, cuando en la subjetividad existen elementos inconscientes o poco conscientes que están influyendo en el malestar en una relación.

Una relación interpersonal satisfactoria depende de si las dos partes están psicológicamente cómodas con el grado en que se están ayudando a satisfacer las propias necesidades. A veces no se consigue esta comodidad y aparecen bloqueos en la comunicación y en la posibilidad de vincular. Estos bloqueos pueden generar mucho malestar, especialmente cuando uno se da cuenta que se repiten con diferentes personas. Puede ser muy frustrante sentir de nuevo no poder fluir y satisfacerse en contacto con los demás.

Tener la oportunidad de resolver los problemas relacionales es la base que posibilita el bienestar en la vida, ya que si podemos disfrutar y fluir en nuestras relaciones, podemos sentir la seguridad que nos permita afrontar cualquier dificultad en la vida.

Síntomas de los problemas relacionales

Los síntomas asociados con los problemas en las relaciones con los demás pueden ser variados, aunque lo que comparten todos ellos es la vulnerabilidad que se puede sentir cuando se afrontan las situaciones interpersonales. Algunos de los síntomas o signos que se pueden dar son:

Ansiedad y miedo

La ansiedad se expresa cuando existe un temor intenso a entrar en contacto con los demás. Puede referirse al miedo a determinadas situaciones, mientras que en otras no se expresa esta ansiedad. Pueden existir diferentes miedos: ser juzgado, ser observado, ser evaluado, ser deseado, ser humillado o avergonzado, etc. La ansiedad social puede tener intensidad tal que provoque el aislamiento como mecanismo de defensa, o también irritabilidad y agresividad.

Sometimiento o dominación

En algunas relaciones se da la tendencia a experimentar roles de sometimiento o dominación conformando relaciones de poder. La tendencia a actuar en uno u otro depende de factores históricos y personales. La acción por dominar puede fomentar el sentimiento de culpa y el alejamiento de los demás, de forma que pueda llevar a experimentar el aislamiento. La acción de sumisión puede implicar tener la dificultad de poner límites, de dar la propia opinión, o de no poder hacer peticiones, entre otros problemas. Las relaciones de poder se establecen de forma inconsciente y es importante hacer un trabajo personal para identificar qué motiva que nos coloquemos en un u otro rol para salir de ellas.

Agresividad verbal y violencia

El malestar y la dificultad en vivir determinadas experiencias relacionales puede provocar en algunas personas sentir rabia y enfado que pueda expresarse en forma de agresividad verbal o física. Generalmente lo primero que se observa es la tendencia a mostrarse a la defensiva ante el contacto con los demás, de forma que se vive una sensación de ataque continuo y a veces no real, y después una dificultad de autocontrol por la rabia y el enfado no tolerados.

Aislamiento y/o individualismo

Tanto el aislamiento como el individualismo pueden definirse como mecanismos de defensa ante la imposibilidad de disfrutar en las relaciones con los demás. Puede ser útil encerrarte o tender a pensar y obrar con independencia de los demás para no afrontar las situaciones que son estresantes en el encuentro interpersonal. Es importante diferenciar del aislamiento la soledad escogida, que es una condición consciente y una necesidad personal que no se relaciona con un sistema de evitación.

Inseguridad

Como síntoma de inseguridad en realidad podríamos hacer caber el resto de síntomas que se han descrito, pero en este apartado propongo subrayar las sensaciones y creencias relacionadas con el malestar interpersonal. Nos podemos sentir poco valorados por los demás o poco importantes, podemos sentir poca confianza, o timidez y vergüenza, entre muchas otras sensaciones. Finalmente, estas son interpretaciones basadas en nuestra experiencia, especialmente basadas en el tipo de apego desarrollado en las relaciones con nuestros cuidadores, así como las experiencias relacionales posteriores que han influido en la forma en la que hemos construido nuestra personalidad.

Qué causan los problemas relacionales

Los problemas relacionales pueden explicarse por la forma en la que hemos aprendido a vincularnos especialmente en los primeros años de la vida con las personas que nos cuidaron. Las reacciones de las figuras de apego ante los comportamientos del niño/a influyen directamente sobre lo que se espera de las personas con las que nos relacionamos a lo largo de la vida.

En los últimos años se ha popularizado la teoría de Bowlby (1969) la cual pretende describir el tipo de vínculo que las personas adquirimos a través de las figuras de apego en los primeros años. Aunque la teoría es mucho más compleja de lo que generalmente se conoce, ésta nos sirve para explicar por qué nos relacionamos como lo hacemos de una forma comprensible.

La teoría explica que a partir de la interacción repetida con figuras significativas, es decir, las personas que nos cuidan en los primeros años de vida, la persona internaliza un conjunto de creencias acerca de sí misma y de los demás, la cual cosa acaba configurando el tipo de apego y la forma en la que se relaciona. Es decir, el tipo de apego acaba configurando el patrón sistemático de expectativas, necesidades y la conducta social que se establece con los demás, y es aquí donde debemos encontrar las causas sobre los problemas relacionales que se experimentan.

En función del tipo de apego establecemos un comportamiento diferente de búsqueda de cercanía y apoyo que puede ser:

Apego seguro

Estas personas tienen una sensación positiva de ser valiosos/as para ser queridos/as por los demás, y se sienten cómodos/as con la intimidad en las relaciones cercanas.

Apego evitativo

Estas personas evitan la cercanía por sus expectativas negativas de disponibilidad de los demás y de su apoyo emocional, y niegan el valor de las relaciones cercanas manteniendo una sensación positiva de merecer ser querido/a.

Apego ansioso

Estas personas buscan ganar aceptación y validación de los demás con una aparente creencia de que obtendrán seguridad si los demás responden bien a ellos, es decir son dependientes de la aprobación de los demás pero no les evitan.

Apego desorganizado

Estas personas son muy dependientes de la aprobación de los demás, tienen expectativas muy bajas sobre si los otros les podrán ofrecer seguridad y apoyo, y evitan la intimidad para evitar el dolor de la pérdida o el rechazo.

Problemas de relación entre iguales en la adolescencia

Durante la adolescencia las relaciones interpersonales con los iguales son muy importantes. El grupo de iguales aporta una reducción de la angustia por la separación con los padres, ayudando a verse capaces de independizarse de ellos y buscar un camino diferente al que habían seguido en la infancia. La cohesión de grupo permite cuestionar la idealización que existe hacia los padres, sin experimentar sentimientos de soledad. También ayuda a crear una identidad social e individual, sintiendo apoyo y pudiendo imaginarse qué lugar ocupan en la sociedad, y así tomar decisiones para el futuro. También el grupo genera una presión a través de la comparación sobre lo que está bien o mal visto a nivel colectivo, obligando a encajar para ser aceptado/a. En esta presión el y la adolescente debe irse colocando hasta que necesite también diferenciarse del grupo de iguales.

En el caso de que la persona adolescente no desarrolle una buena relación con los pares, puede provocar perder oportunidades para aprender y desarrollar habilidades sociales que serán necesarias a lo largo de las relaciones futuras, verse incapaz de conseguir objetivos y metas, puede experimentarse sentimientos de aislamiento y vulnerabilidad que a medio y largo plazo facilite la aparición de problemas de la salud mental en la adultez.

Problemas de relación entre iguales en la madurez

La vulnerabilidad que se puede sentir en contacto con los demás en esta etapa se explica por las dificultades experimentadas en etapas anteriores, que conforman las ideas que se tienen sobre los demás y sobre uno mismo/a, facilitando que una vez tras otra, en nuestras relaciones, vayamos confirmando estas creencias.

Los problemas en la madurez a nivel relacional se pueden dar en diferentes ámbitos como la familia, con compañeros/as de trabajo, con nuestro/a jefe/a, con nuestra pareja, o con amigos/as.  En general, estas relaciones generan mucho malestar y pueden conllevar una afectación negativa en diferentes ámbitos de la vida. 

Algunas actitudes tóxicas en las relaciones

En cualquier relación, una persona con mucho malestar psicoemocional del cual se protege, con alta vulnerabilidad y/o con ciertos rasgos de personalidad concretos, puede comportarse de una forma tóxica en las relaciones no pudiendo ofrecer ni experimentar bienestar en contacto con los demás.

  1. Actúan con soberbia: se caracteriza por un alto ego que obtienen provocando a la otra para encontrar su lugar en la relación.
  2. Te comparan: se trata de exponer a la otra persona los defectos que tiene en función de la comparación que establece con las demás.
  3. Te responsabilizan o culpan: la superioridad se muestra trasladando la responsabilidad o la culpa a la otra persona sin asumir ninguna propia.
  4. Te envidian: la sensación interna de inferioridad y la comparación constante fomentan actitudes de querer destruir a la otra persona.
  5. Son autoritarias: se caracteriza por utilizar formas de poder para dejar a la otra persona en una situación de sumisión.
  6. Manipulan: la conducta manipuladora se define por comportarse de forma que siempre se busque un beneficio propio, aunque el acto pueda perjudicar a otra persona.
  7. Son dependientes: se trata de la dificultad en hacerse cargo de sí mismo/a, una actitud basada en la necesidad, la carencia, un déficit de autopercepción positiva.
  8. Te hacen elegir: se trata de una conducta a través de la cual no se siente coartada la libertad para decidir y actuar como uno/a querría.
Si te encuentras viviendo esta dificultad, puedo acompañarte a lidiar con ella. 
Puedes pedir cita aquí.

Preguntas frecuentes sobre problemas relacionales

1¿Cómo saber si una relación ya no funciona?
Detectar que una relación no funciona es esencial para dejar de sentir malestar interno y de vivir el impacto de este malestar en diferentes ámbitos de tu vida. Una relación no funciona cuando la mayor parte del tiempo se siente malestar y cuando no se encuentran estrategias propias para recuperar el bienestar mutuo o de uno/a de los miembros.
2¿Qué se entiende por relación tóxica?
Está muy popularizado el término de relación tóxica, de forma que se utiliza con facilidad. En este tipo de relación se tiende a sentir malestar en ambas partes, consecuencia de cómo el trato mutuo es ineficaz y dañino. Detectar las causas que motivan cómo los miembros de la relación se tratan es primordial para empezar a dejar de destruir al otro/a y a uno/a mismo/a. En terapia podrás trabajar esta identificación y elaborar formas nuevas de relacionarte con tus iguales.
3¿Cuál es la mejor manera de terminar una relación?
Todos/as tenemos derecho a querer alejarnos de alguien que está en nuestras vidas (pareja u amigos/as), pero es importante antes de hacerlo valorar bien qué provoca que queramos coger esta distancia para evitar conductas evitativas o de aislamiento. Para terminar una relación debemos sentir serenidad emocional, de forma que las emociones no impacten negativamente en la separación, por lo que será necesario que te des un tiempo para pensar por qué y cómo es la mejor manera de separarte. Generalmente la mejor opción es tener una conversación madura para exponer los motivos que te hacen sentir mal al lado de la persona y expresar la voluntad de alejarse. Encontrar las palabras puede ser difícil, en la terapia será algo que podrás trabajar.

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